MIS 20 PELÍCULAS FAVORITAS DEL 2009

Me divierte hacer recuentos anuales. Es casi un vicio. Y aunque acepto que este año no he ido al cine como quisiera o debería, digamos también que la oferta tampoco es muy amplia (y bueno tampoco es que haya tenido mucho tiempo). Eso sí, he visto muchas películas y muchas de ellas gracias al internet. No es difícil, la compresión Divx es una maravilla y puedes ver las películas en tu televisor con una gran calidad y tranquilidad. Eso no quiere decir que no extrañe el ritual de ir al cine, pero a falta de pan, pues buenas son las tortas, dijo por ahí algún amigo mexicano. Además es una forma de estar al día y ver esas películas de las que todos hablan en foros y blogs extranjeros, pero que sabe Dios porqué no se estrenan en Lima (bueno si sabemos, pero no se puede hacer mucho). Así que este año mi lista incluye no sólo lo visto o estrenado en las salas comerciales, si no ¡TODO! lo que he podido ver en el 2009, lo que incluye cine, DVD, internet, etc. Aquí van mis 20 preferidas del 2009.

20. Mi Nombre es Milk (Milk): En mi humilde opinión, el Oscar 2009 no fue un año especialmente inspirado. Para mí, la mejor de lejos fue “Milk” de Gus Van Zant. Sin ser la mejor del director norteamericano (“Elefante” es su obra maestra), “Milk” cautiva y entrega algunos grandes momentos de buen cine. Mérito del director, pero también del gran Sean Penn, simplemente impresionante en la piel de Harvey Milk.


19. ¿Qué Pasó Ayer? (The Hangover): Sin duda, la película más divertida del año. Políticamente incorrecta, delirante, malcriada, frívola y alocada, con una puesta en escena impecable y actuaciones memorables. Siguiendo la línea de la genial “Supercool”, el director Todd Phillips sorprende, con este memorable homenaje a esa frenética noche de juerga que muchos de nosotros aún no recordamos completamente.


18. Arrástrame al Infierno (Drag Me To Hell): Luego de casi una década al servicio del Hombre Araña, y luego del traspié de la tercera entrega, el director Sam Raimi regresa a sus raíces, rindiendo homenaje a sus propios inicios. Eso es “Drag Me To Hell” una puesta al día de su estilo sangriento, gracioso, sobrecogedor y divertido. La joven Allison Lohman es maldecida por una horrible mujer y Raimi nos entrega lo que mejor sabe hacer: asustarnos.


17. Avatar: Tras esta enorme empresa de James Cameron había muchas dudas. ¿Qué tanto de excentricidad podía tener esta cinta? Finalmente, más allá del 3D y de los efectos especiales, “Avatar” es un prodigio narrativo. La tecnología al servicio de una aventura emocionante en el ya mítico planeta Pandora. El enfrentamiento entre humanos y los increíbles Na’vis alcanza altos niveles de cine en manos de un director del talento de Cameron.


16. El Luchador (The Wrestler): Gran director, Darren Aronofsky. Gran actor, Mickey Rourke. Gran película, “El Luchador”. El regreso de Rourke como héroe caído de la lucha libre es emotivo por la similitud entre las historias del personaje y el actor así como por el carácter maldito y el dolor en el rostro de ambos. La puesta en escena lo enfatiza y Marisa Tomei, en estado de gracia, colabora con una actuación notable.


15. La Teta Asustada: Más allá de la aburrida controversia desatada, me encanta “Madeinusa”. Motivo más que suficiente para esperar con ansias el segundo trabajo de Claudia Llosa. El resultado no decepciona. “La Teta Asustada” es una película fascinante, filmada con mesura y un ritmo deliberadamente lánguido. La historia de Fausta atrapa porque Llosa tiene, además de gran talento, a una aliada maravillosa: Magaly Solier.


14. Gran Torino: La última actuación de Clint Eastwood es simplemente inolvidable. Felizmente sólo se retira como actor. “Gran Torino” es una película enorme. Eastwood es nuevamente el tipo solitario, obligado a salir a favor de los necesitados. Walt Kowalski, su personaje, es un increíble compendio de los héroes interpretados por el director durante toda su carrera de actor, desde Harry, el Sucio hasta los silenciosos vaqueros de prodigiosos westerns.


13. Adventureland: Mencióné “Supercool” de Greg Motolla. Esta es su segunda película y en ella vuelve a los adolescentes, aunque no de manera similar. El último verano de un grupo de chiquillos de un parque de diversiones salpica más nostalgia que picardía. Fin de la inocencia e inevitable llegada de la madurez. Kristen Stewart demuestra que es más que Bella de “Crepúsculo” (aquí sí actúa) y Ryan Reynolds da rienda suelta a su carisma en un personaje tan incorrecto como humano.


12. Up: Nadie como Pixar para realizar películas maravillosas. Si “Wall – E” parecía ser la gran obra maestra de esta casa productora, pues “Up” se coloca al ladito, muy cerca. Una aventura para grandes y chicos, con unos 20 minutos iniciales gloriosos (los mejores del 2009). La mágica historia del veterano Carl Fredricksen y su casa de globos es cine puro. Mérito de Peter Docter, su director.


11. In the Loop: Sátira política de hilarantes proporciones. Pocas veces los políticos, con sus inútiles asistentes y torpes asesores, han lucido tan idiotas e ignorantes (ojo, en el cine, en la vida real es otro cantar). Dirigida por Armando Iannucci, “In The Loop” es una comedia británica con diálogos punzantes, situaciones estúpidas y momentos tremendamente divertidos. Una delicia por descubrir. Ojo con Peter Capaldi como en iracundo jefe de comunicaciones británico.


10. Viaje a las Estrellas (Star Trek): Nunca fui fanático de la serie o películas de “Star Trek”. A decir verdad la filosofía trekkie me parece aburrida. Por todo ello, mis reparos y prejuicios por la nueva versión del director J.J. Abrams eran grandes. Sin embargo, el resultado no pudo ser más satisfactorio. Sin traicionar a los fans, el realizador privilegia la aventura y entrega un cine divertido y de calidad. El mejor blockbuster del año.


09. Man on Wire: No suelo ver muchos documentales. La ficción siempre me ha atraído más. Sin embargo, aquí está la excepción. La historia de Philippe Petit y su obsesión por hacer equilibrio entre las torres gemelas es simplemente increíble. El director James Marsh narra con pulso firme una cinta, donde drama, comedia y suspenso se fusionan en un retrato tremendamente inspirador. Ganadora del último Oscar al mejor documental.


08. La Nana: Una nana media loca y amargada es conquistada por el carisma de una colega, luego de hacerle la vida imposible a algunas otras. De la rabia y la incomodidad (y cierto temor que incluso nos hace pensar que estamos ante una psicópata) sentimos lástima por este particular personaje, necesitado de amor y comprensión. Extraordinaria Catalina Saavedra y encantadora Mariana Loyola en una gran película del chileno Sebastián Silva, ganadora del Festival de Lima.


07. Invictus: Nuevamente Clint Eastwood. ¿Es preciso decir más de este maestro? Su más reciente obra vuelve a sorprender. Un impecable Morgan Freeman es el presidente Nelson Mandela, quien para unir a Sudáfrica, aún asolado por el apartheid, decide interesarse en el equipo de rugby capitaneado por un notable Matt Damon. No es necesario entender este deporte para emocionarse y sentirse parte de un partido que cambio la historia de una nación.

06. Hunger: El film más duro e impactante de este año. Dirigida por Steve McQueen (nada que ver con el fallecido actor), “Hunger” muestra con crudeza la tortura en las cárceles para presos del IRA. Como protesta, uno de ellos inicia una huelga de hambre que lo destruye físicamente, pero no moralmente. Michael Fassbender entrega una actuación impresionante, la cual es acompañada por una sobrecogedora transformación. Ojo con el sobresaliente diseño de sonido.


05. Déjame Entrar (Let the Right One In): Los vampiros están de moda gracias a “Crepúsculo”. Sin embargo, si quieren ver una obra valiosa, no se pierdan esta cinta sueca de Tomas Alfredson. En medio de una serie de asesinatos, el pequeño Oskar conoce a la niña Eli, una vampira sedienta de sangre con quien entabla amistad y comparte su vida nocturna. Terror con niños asesinos, puede haber algo más inquietante.


04. Unas Vacaciones Diferentes (In Bruges): Martin McDonaugh es un brillante dramaturgo conocido por obras como “El Hombre Almohada” o “El Teniente de Inishmore”. “In Bruges” es su primer largometraje. Dos asesinos en serie (extraordinarios Colin Farrell y Brendan Gleeson) pasan unos días en la ciudad de Brujas, esperando órdenes de su sanguinario jefe Ralph Fiennes. Personajes maravillosos y sucesos sorprendentes en una impecable cinta.


03. Bastardos Sin Gloria (Inglorious Basterds): El regreso de Tarantino. Sus bastardos son una tropa de personajes increíbles. Entre el cine bélico, el spaguetti western, las comedias de los hermanos Marx y una actuación absolutamente memorable de Christopher Waltz como el Coronel Hans Landa, la nueva cinta del director es un clásico instantáneo, plagado de momentos memorables. Brad Pitt y Melanie Laurent también logran hacerse un espacio destacando entre la impresionante interpretación de Waltz.


02. The Hurt Locker: ¡Bombas en Irak! El escuadrón para desactivar explosivos recibe a un soldado aparentemente desquiciado. Su adicción a la adrenalina es latente desde que aparece. Ha encontrado el trabajo perfecto. Un sorprendente Jeremy Renner lo interpreta y nos pone los nervios de punta con su arriesgado trabajo, el cual realiza sin inmutarse. Dirige Kathryn Bigelow (la misma de “Punto de Quiebre”) con enorme maestría. Una firme candidata al Oscar.


01. (500) Días Juntos ((500) Days of Summer): Hay películas que uno ve en un momento especial y que simplemente se convierten en referentes obligados de nuestra vida. “(500) Days of Summer” es una de ellas. El romántico Tom y la independiente Summer se conocen y el director Marc Webb nos narra en maravilloso desorden cronológico sus idas y venidas. Una perfecta banda sonora acompaña este romance (o anti romance) que destaca por su original y brillante guión, su inspirada dirección y por dos actores extraordinarios: Joseph Gordon – Levitt (quizás el mejor actor de su generación) y la encantadoramente inestable Zoey Deschanel. Mi película favorita del año.



5 MENCIONES:

“District 9” por mostrar de forma inquietante la transformación de un humano a un desagrable monstruo, tal y como lo hizo David Cronenberg en “La Mosca”. Esta vez todo está dentro de una metáfora sobre la intolerancia humana.

“Zombieland” por su espíritu decididamente divertido. Nada como zombies en un parque de diversiones y los últimos seres vivos combatiéndolos. Una locura plagada del más delirante humor. ¡Woody Harrelson es un grande!

"Precious" por ser un drama que en manos de un director poco inspirado pudo convertirse en una sufrida telenovela. Felizmente cayó en manos del sorprendente Lee Daniels. Una cinta llena de esperanza y brillantes actuaciones. Ojo con Mo'nique, simplemente detestable como la madre de la protagonista.

"Lluvia de Hamburguesas" por su originalidad, tanto en el diseño de animación como por su encantador humor. La Sony apuesta por una historia diferente y eso se agradece. Con influencias surrealistas, la película es un colorido buffet plagado de buenas ideas y divertidos personajes.

"Los Mundos de Coraline" es otra película de animación admirable. Buen año para la animación. Esta vez Henry Sellick regresa con una historia absolutamente oscura y escalofriante. Muchos niños pequeños pueden haberse asustado, pero lo cierto es que el cautivante mundo de Coraline nos atrapa.
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¿Censura?


Gran revuelo ha causado una reciente y desalmada crítica realizada por Alonso Izaguirre a la película “El Premio” de Alberto Durant. Primero la susodicha crítica se publicó en Peru21. Luego los cineastas (bueno no todos, sólo algunos) respondieron con una carta que el diario publicó. Luego los críticos volvieron a defenderse con cartas en blogs y demás. La Asociación Prensa Cinematográfica (¿dónde queda eso?, mucho gusto) mando su comunicado. Cartas van, cartas vienen. Izaguirre se defiende. Guerra de intelectos. Corrección de supuestas imprecisiones. La libertad de expresión puesta en tela de juicio por una crítica cinematográfica. Toma que te doy. Los críticos, los más jóvenes y descaradamente renegones y rebeldes con causa, patalean. Parece ser la oportunidad que están esperando para llamar la atención. Los veteranos, tratan de guardar distancia, pese a que tampoco les gusta la nube de la censura. Nadie se mete con el cine peruano, ¡caracho!

¿Qué me parece todo esto? Pues una gran, enorme, masiva, delirante ridiculez. Leí la crítica de Izaguirre y cómo de costumbre me pareció mala. No es un gran crítico. Ni siquiera bueno. De regular para abajo, quizás. No es un insulto. No lo digo por fastidiar, lo digo porque creo que su juventud e inexperiencia le hace cometer serios deslices. Sus críticas no tienen fundamento. Simplemente se dedica a comparar con tal o cual película o con lo que más tiene a la mano y parece doler o joder más a sus víctimas: la televisión, encarnada por ese suceso mediático que son las series producidas por Efraín Aguilar, para muchos un síntoma del facilismo más latente de la televisión.


Los directores se ofenden. “¿Yo parecerme a Betito?, no hay forma” (aunque presiento que muchos envidian su éxito). Izaguirre alude a Betito. Los cineastas se defienden afirmando despectivamente esos son sólo sainetes (por Dios, qué palabra más vieja). Al final ¿quién defiende a Betito? Lo meten en una guerra sin siquiera invitarlo. De todos los bandos le dan duro. Me pregunto ¿es el éxito síntoma de fracaso? ¿Qué tiene que ver él en este entierro? ¿Le hace daño a alguien? ¿Acaso no tiene mérito lograr captar la atención de la teleaudiencia? No lo entiendo.

Creo que la reacción de los cineastas es exagerada. Mi madre siempre me dijo que había que tomar las cosas de donde vienen. La crítica la hizo un crítico malo (no por malo de villano, si no por malo de desconocimiento). La gente no es estúpida. Se da cuenta de ello. ¿Había necesidad de convertirlo en mártir? ¿Acaso es la primera vez que sucede esto? ¿Cuántas veces ha pasado? ¿Por qué sólo se actúa cuando se toca a un cineasta veterano? ¿Acaso él no puede defenderse sólo? Ojo no intento pelearme con nadie. Sospecho que ni siquiera el propio Durant fue el gestor de la carta. Pero los cineastas deberíamos unirnos para otras cosas más productivas que estar contestando a niños malcriados. Además, uno puede defenderse solo.

Hace unos años los críticos Izaguirre y Jose Tsang escribieron furibundas críticas, una de ellas plagadas de adjetivos y algunos términos que bien pude tomar como insultos gratuitos, hacia mí y mi película Talk Show. Es feo comparar, y no pretendo lanzar un reclamo de porqué no se me defendió, sin embargo, jamás se me pasó por la cabeza la frase: ¿Oh, y ahora quien podrá defenderme?
Sí, me defendí, pero lo hice sólo. Le repliqué a Izaguirre (http://cabezashuecas.blogspot.com/2006/12/una-de-las-primeras-crticas-mi-pelcula.html) y a Tsang (http://cabezashuecas.blogspot.com/2006/12/careta-china.html) yo sólo. Nadie me dijo que lo haga. Nadie me ayudó a hacerlo. Nadie me sopló. Nadie más firmó la carta. Sólo yo. ¿Entonces ahora porqué el carga montón? Bastaba con decir que la crítica de Izaguirre es mala. Nada más.

La crítica y el público están divorciados desde hace tiempo. ¿Entonces porqué hacer caso? Igual es extraño. Hay un amor odio realmente desbordante. Los cineastas se quejan de los críticos. Sin embargo, los invitan como jurados para sus premios. Los críticos se quejan de las películas peruanas. Sin embargo tienen un representante que las elige. ¿Quién entiende?

Ahora los cineasta (bueno no todos, sólo algunos) siguen irritados. Los críticos veteranos sorprendidos ante el atrevimiento de la juventud y la queja del sagrado cine peruano. Los mozuelos críticos (aunque algunos ya han crecido bastante) se mantienen orgullosamente indignados y atrincherados. ¿Quién gana? ¿Quién pierde? ¿A alguien le importa? No lo creo. Ni siquiera a Betito, quien sigue trabajando silenciosamente con ese éxito que muchos, incluido críticos y cineastas, envidian, aunque sea un poquito. Así lo nieguen.
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Volver al Futuro: La Nueva Star Trek


Nunca he tenido especial predilección o fanatismo por Star Trek. Sus personajes me parecían simpáticos, pero la serie nunca me atrapó. Y eso que le di más de una oportunidad. No comprendía sus códigos intergalácticos y menos su extraño sentido del humor. Luego llegaron las películas. Nada. Sólo vi la primera y tampoco me atrapó. Las siguientes secuelas las dejé pasar. Simple prejuicio.

Luego vinieron las series con nuevas generaciones. Nada de nada. Sabía de los personajes. Me eran reconocibles, pero nunca me enganché con sus historias. Pensé que era una causa perdida. Sabía de Kirk, Spock, McCoy, Scotty, Uhura, Picard, Data, etc, pero no me interesaban muchos sus aventuras. Digámoslo ya, sentía más simpatía por Star Wars que por Star Trek. ¡Han Solo Corazón!


El anuncio de una nueva Star Trek en la pantalla grande no me causaba mayor emoción, aunque sí mucha curiosidad. El director sería J.J. Abrams, quien no sólo había logrado triunfos rotundos en televisión si no que había logrado una admirable película de acción: Misión: Imposible 3. Eso sí, imaginaba que los millones de fanáticos alrededor del mundo (conocidos como trekies) estarían expectantes ante esta reinvención del mito Star Trek. Reemplazar a William Shatner y Leonard Nimoy era realmente una tarea muy difícil. Complacer a los fanáticos era aún más complicado.


Entonces ¿cómo reinventar la saga?, ¿cómo darle un nuevo respiro?, ¿cómo complacer a los millones de fanáticos?, pero aún más importante ¿cómo enganchar a nuevos seguidores, que como yo, habían perdido la esperanza de emprender un largo viaje a las estrellas? Pues la respuesta ya la tenemos en pantalla: brindándole a la saga un ritmo trepidante, potenciando el particular carisma de los personajes, sorprendiéndonos con sensacionales efectos especiales, poniéndonos al borde de nuestros asientos con enérgicas escenas de acción, manteniendo un halo de respetuosa nostalgia. Un combo difícil, pero que con muchísima habilidad Abrams ha conseguido unir, dotando a la saga de nuevos brillos.

La película no sólo es entretenida sino que además nos acerca a la mitología creada por Eugene Gene Wesley Roddenberry con enorme respeto, pero sin caer en la monotonía ni repetir fórmulas. Difícil no engancharse con las primeras imágenes. Potentes y enérgicas, somos testigos del nacimiento de del mismísimo Jim Tiberius Kirk en medio de una batalla espacial. Un momento en donde Abrams demuestra todo lo que sabe. El estruendoso sonido da paso a inmensos silencios que nos introducen a una historia plagada de acción, pero también de mucho drama. Sigue la presentación del niño Spock, dando rienda suelta a sus emociones más primarias. La película no para. Las hermosas melodías de Michael Giacchino dan paso a la enérgica Sabotage de los Beastie Boys, con el niño Kirk desafiando la muerte y a la policía del futuro. Sigue el joven Spock mostrando su enorme amor hacia su madre y desafiando al consejo Vulcano. Turno del joven Kirk peleando en un bar. En medio de estas acciones conocemos a Uhura y McCoy. Pronto estamos en el espacio y el enfrentamiento con el villano Nero es inevitable y absolutamente bienvenido.


Star Trek es una película de matinée. Entretenida, fresca, sorprendente. Uno no puede dejar de sonreír mientras la ve. Al menos así la disfruté yo. Está bien estructurada y con una narración limpia al servicio de los personajes. Las actuaciones están a la altura. Chris Pine y Zachary Quinto, son perfectos como los nuevos Kirk y Spock. El primero tiene el don del desparpajo y la conchudez de un joven rebelde, el segundo el conservadurismo que su investidura dentro de la Flota Estelar le otorga, pero también la contención de emociones ante trágicos sucesos. Por su parte Zoe Saldana no sólo le otorga una extraordinaria belleza a Uhura sino que la dota de fuerza y ternura. Karl Urban y el gran Simon Pegg, como McCoy y Scotty respectivamente, son divertidos y carismáticos, mientras que Eric Bana es oportunamente malo e intenso. Mención aparte a Leonard Nimoy, quien vuelve a interpretar Spock, en una inusitada, pero oportuna vuelta de tuerca.

Confieso que desde ahora seguiré con mucho más interés esta saga. Pero también las siguientes aventuras cinematográficas de Abrams, quien demuestra ser un experto tanto en cine, como en entretenimiento. Abrams ha logrado lo que Lucas desperdició con sus precuelas de Star Wars, hacer que toda la parafernalia de efectos especiales esté al servicio de la historia y de los personajes. No al revés. Y eso por si solo es un enorme acierto.

Foto 1: Leyenda: La impresionante nave Enterprise, un ícono de la ciencia ficción.

Foto 2: Dueto: Chris Pine y Zachary Quinto son los nuevos Kirk y Spock, ambos cumplen con creces en la nueva Star Trek.

Foto 3: La Yunta Brava: Los chicos del Enterprise se unen por primera vez, sólo falta Spock.

Foto 4: El malo: El notable Eric Bana interpreta al villano Nero. Un acierto.

Foto 5: Belleza intergaláctica: Zoe Saldana es la nueva Uhura, principal elemento femenino de Star Trek, quien roba corazones en el Enterprise.
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Estupidez Masiva


Veinte mil personas. Un artista único sobre el escenario. Música de primera. ¿Qué podría arruinar una velada perfecta? ¡Andrea Bocelli en Lima! ¿Algo podría opacar la impecable y potente voz del italiano? Veamos.

Imaginen la siguiente escena: Bocelli y compañía sobre el escenario, un sonido claro y sin baches, un Jockey Club repleto, un espectáculo de lujo… Esperen, todavía no termino… Pan con chorizo al por mayor, tías pitucas emperifolladas con sus mejores atuendos, Lords de esquina gritando por celular, espectadores impuntuales desesperados por llegar a sus asientos, acomodadores inexpertos acumulando a malcriados tardones. La estupidez es una enfermedad contagiosa y en lugares cerrados se propaga rápidamente.

Un concierto de música clásica implica una especial atención. No se trata de ir a un evento para sentirse culto o para tener tema de conversación al día siguiente. Sospecho que muchos lo hicieron con ese afán. Otros no. En realidad, no hay que ser muy conocedor para saber apreciar la música. Claro, para cualquiera es difícil concentrarse si tenemos a una señora vestida de gala, chillando por su célular: “¡Ya llegué! ¡¿Dónde estás?!”. O a un tío de voz gangosa intentando pasarle la voz a un amigo varios metros más allá: “¡Ya voy! ¡No me dejan pasarrrr! ¡Dicen que tengo que esperar a que acabe la canción!!!!!”


Como en cualquier espectáculo de música clásica, durante la ejecución de las melodías no se permite el ingreso. Pero aquí hubo una pequeña confusión: la idea era no permitir el ingreso al recinto, en cambio se prefirió aglutinar a los tardones en la entrada a los pasadizos. Al costado de butacas ya ocupadas por un público puntual y concentrado en el espectáculo, teníamos a decenas de extraños personajes que, pese a haber llegado tarde, reclamaban a voz en cuello que querían pasar. Difícil explicar el sentimiento que nos embargó al escuchar la potente voz de Andrea Bocelli fusionada con la estruendosa labia del pituco criollón que no se deja pisar el poncho. “¡Oe, yo he pagado mi entrada!!!”

Un poco más temprano, otro grupo socorría su insaciable estómago y de paso al distinguido abdomen de sus elegantes damas. Qué mejor compañía para escuchar la impecable ejecución de La Orquesta Sinfónica Nacional que un pan con chorizo. La gente había pagado un huevo de plata por ver un show de lujo, pero el espectáculo estaba incompleto sin un suculento choripan de 8 soles. Lo peor es que muchos pudieron comprarlo antes o en el intermedio, creado para estos menesteres. No, al parecer la música clásica despierta el apetito. Imposible resistirse. Los ternos bien planchados, las luminosas galas y los interminables tacos eran un culto a la música y al pan con chorizo.

De repente un humo blanco pasaba sobre nuestras cabezas. ¿Era algo mágico? ¿Un efecto especial? No, en un momento de extrema creatividad, los choriceros decidieron apagar la parrilla en medio de la ejecución de El Choricero… perdón El Barbero de Sevilla.
Pero eso no fue todo, mientras Bocelli hacía maravillas en el escenario, nada mejor que comentar los acontecimientos. Vendedores, seguridad, parrilleros departían y reían sin darse por enterados de lo que ocurría en el escenario. Iracundos espectadores no dudamos en intentar acallar su entusiasmo ante el chiste del día. Lo mismo con las refinadas damas y los distinguidos caballeros que conversaban por celular intentado ubicar, otra vez, a la comadre Panchita o al primo Ruperto. Pero ni los más destemplados gritos de algunos ya desesperados espectadores pudieron acallar la estupidez masiva, la cual a esas alturas se había propagado de manera alarmante.


Poco a poco, como cualquier virus, éste empezó a extinguirse. Al menos eso pensé yo. Sin embargo, minutos antes de finalizar el concierto, una horda de espectadores empezó a retirarse del recinto. Bocelli regresó hasta cuatro veces, sin embargo, muchos espectadores prefirieron partir. Eran filas enteras que salían. Aunque suene a broma de mal gusto, en ese momento no pude dejar de pensar en que fue mejor que el señor Bocelli no viera esa inesperada estampida. Hubiera sido bochornoso. Muchos dirán que era para evitar el tráfico, pero es raro que un público supuestamente culto no esté lo suficientemente comprometido como para quedarse hasta el final. Lo increíble es que por más galas que luzcan algunos veteranos, son los excéntricos y relajados rockeros quienes demuestran un mayor respeto por el artista que van a ver sobre el escenario. Es extraño, pero esa noche me di cuenta de que, pese a la impecable organización, algunas conductas humanas no pueden controlarse.

Al día siguiente, mi amigo Juan Carlos me contaba una anécdota que resume este descontrol: Una distinguida señora llegaba tarde a su ubicación. Inesperadamente otra elegante señora ocupaba su sitio. La distinguida le increpó a la elegante. Luego de un intercambio de palabras, la elegante le contestó con una fina mentada de madre. La distinguida se apresuró en responder lanzando un soberano y refinado lapo. Todo en medio del espectáculo. El buen Juan Carlos no pudo aguantarse y trató de apaciguar a las inquietas damas con una frase memorable: “¡Señoras, por si acaso este es el concierto de Andrea Bocelli, no el de Tongo!”. En algo se equivocó Juan Carlos, esas cosas tampoco pasan en un concierto de Tongo.
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Películas para Dormir Sin Culpas


Trato de entender mi atracción (y escondida fascinación) por las películas estúpidas, superfluas, frívolas. ¡Por Dios, estudié cine! Me apasiona. Lo enseño. ¿Acaso soy un timador? ¿Acaso en vez de parecer un cineasta y docente comprometido con el arte, me rebelo como un espectador promedio y de mal gusto?

¿Debería estar avergonzado? ¿Debería estar abocado a ver sin descanso una filmografía más bien seria, erudita, subliminalmente trascendente? Cine europeo, independiente, asiático, denso, culto, aquel de los grandes maestros. Suelo buscar ese tipo de películas, pero el problema es animarme a verlas. Siento temor. ¿Y si me aburro? O lo que es peor, y si me duermo. Eso sería una traición al séptimo arte.

Tengo una teoría. Ver una película necesita de una concentración especial. Saber digerirla. Intentar leer lo que nos quiere decir el director. Captar sus sutilezas. Entender las metáforas. Estar dispuesto a captar los mil y un vericuetos del lenguaje cinematográfico. Pero ¿hay tiempo para eso? Mis días de crítico de cine ya fueron. Lo disfruté y además me pagaban por hacerlo. Hoy ando en otra.

Estoy en un momento importante. Trabajo en proyectos que me entusiasman. Y no sólo son cinematográficos. Es un periodo de efervescencia y desarrollo de ideas. A estas alturas de mi vida, quiero embarcarme en proyectos originales y ganar dinero con ellos. ¡Sí, el Perú es un país creativo! Sólo nos falta aprender a valorar esa creatividad. Dirán que me vendí al sistema. Sí pues. ¿Alguien está fuera de él?

Entonces, y volviendo al tema: ¿tengo tiempo para ver películas que enriquezcan mi alma y mi conocimiento cinematográfico? Repito, mis días de crítico de cine ya fueron. Lo disfruté y recibía un sueldo por dar mi opinión.

Hoy salgo temprano de mi casa. Dicto clases, reviso mis guiones y voy a reuniones. Casi no paro. Me gusta mi chamba. Y cuanto más ocupado estoy, pues mejor. Cuando tengo días muertos, me aburro. Me gusta mi independencia. Estar en mi auto, comer en él porque no me alcanzó el tiempo para sentarme en algún restaurant, cafetería o panadería. Mientras manejo, las ideas continúan. ¿Y si hago esto? ¿Y si esto le interesa a esta empresa? ¿Esto otro podría ser interesante? ¡Qué viva la creatividad! Las llamadas no paran. ¡Ya estoy llegando! ¡Terminó mi reunión y te llamó! ¡Alo, tengo una idea!

Con suerte llego a mi casa temprano. A veces a las 9, 10, 11 de la noche. A veces a las 4, 5, 6 de la tarde cuando tengo que corregir un guión o trabajos de alumnos. La noche cae. Momento de relajarse, de disipar la mente. ¿Qué hacer? Pues obvio, ver una película. Soy cineasta, debo enriquecer mi alma y llenarme de conocimiento. ¿Qué ver? Pues para ser sincero, el intenso drama iraní, plagado de filosofía y pensamientos radicales, no es mi primera opción. Quiero relajarme. Quedarme dormido sin sentimientos de culpa. Y qué mejor que una comedia pícara o estúpida, una película de acción, llena de explosiones, puñetes y patadas, o una delirante película de terror y suspenso, con sangre a granel y sustos inesperados y efectistas. Diversión y relax en pos de una necesaria y bienvenida catarsis.


¡OK!¡Lo confieso! Acabo de ver “Superhéroes, la película”. Pude escoger otra, pero no, quería relajarme. Y no me arrepiento. Necesitaba una cinta intrascendente. Una película que pueda ver durante media hora, luego dormirme, despertarme, retomar desde donde me quedé, reírme con chistes tontos, no reírme con excesos escatológicos. Lo necesitaba. Dejar de ser el cinéfilo comprometido con el arte y convertirme en un espectador primario, con la idea básica de divertirme. Para otro día será el intenso drama iraní, plagado de filosofía y pensamientos radicales. Claro, si el ánimo y el intenso trabajo lo permiten.

Foto 1: Prohibido Dormir: El cine de entretenimiento causa sobresaltos y risas que finalmente nos relajan. No todo el cine tiene porqué ser culturoso.

Foto 2: Dulces Sueños: Más de uno sucumbido al cansancio en medio de la proyección de una película.

Foto 3: Placer culpable: Superhéroes, La Película, cinta intrascendente que sólo busca divertir. Lo logra sólo en parte, pero en medio de la voragine del trabajo diario se agradece el intento y el que nos arranque una que otra sonrisa cómplice.
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Escondido en Brujas: ¿Porqué Un Título Diferente?


Acaba de estrenarse sin mayor promoción una de las películas más cautivantes y originales que he visto en mucho tiempo. Su título es “In Bruges”, cuya traducción literal sería “En Brujas”. Es común en Lima, y en buena parte de Latinoamérica, que los títulos de las películas cambien en pos de atraer público, pero de allí a lanzar una cinta como “In Bruges” con el extraño título de “Unas Vacaciones Diferentes”, sin una promoción debida, pues puede confundir a cualquiera.

Usualmente el título no sólo sirve para vender una película, un libro o un disco. También debe resumir el argumento de la obra y retratar en buena medida su espíritu. Efectivamente en “In Bruges” estamos ante unas vacaciones diferentes, pero diferentes no por diversión o locura. Todo lo contrario, “In Bruges” es una comedia negra, negrísima, pero también un drama sobre dos asesinos a sueldo que son enviados a la ciudad de Brujas en Bélgica a esconderse, confundidos en medio de los turistas. “Escondidos en Brujas” fue el título en otras ciudades. Mucho más adecuado. De hecho la página web en español a la que nos deriva una cadena de multicines es www.escondidosenbrujas.com.


“Unas Vacaciones Diferentes” suena a otra cosa. Al ver el listín cinematográfico, pensé que se trataba de una película juvenil con chicos, chicas y mucha picardía. También pensé que podría tratarse de una comedia sobre una familia de vacaciones. De repente, me di cuenta de que Colin Farrell era el protagonista. También estaba Brendan Gleeson. Y recién allí pude percatarme de que “In Bruges” se había estrenado. Para colmo el afiche nos muestra en primer plano a Colin Farrell besando a la bella Clémence Poésy. ¿Una comedia romántica? Para algunos despistados espectadores esto es un hecho. Todo gracias a una publicidad muy engañosa, que intenta atraer a un público en busca, probablemente, de algo más ligero. ¿Pero a qué precio? Quizás sea mejor hablar de la película y no hacer más bilis con esta extraña forma de publicidad.


“Unas Vacaciones de Locura” es el debut como director del guionista británico Martin McDonagh, quien ya había ganado el Oscar por su cortometraje “Six Shooter”. “In Bruges” o “Unas Vacaciones de Locura” fue nominada al Oscar en el rubro de mejor guión y le valió, sorpresiva, pero muy merecidamente, el Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia a Colin Farrell. Aunque su tortuoso personaje está más vinculado al drama.

La cinta nos presenta a Ray (Farrell) y Ken (Gleeson) llegando a Brujas. Ray está aburrido. No le gusta esta ciudad, plagada de lugares turísticos. Ken en cambio está entusiasmado, quiere conocer las maravillas medievales de la ciudad. Ray es joven y vive torturado por un asesinato que trajo como consecuencia una trágica muerte no prevista. Ken, por su parte, es un homosexual maduro y calmado, al menos hasta que su jefe Harry (un inquietante Ralph Fiennes) le indica la verdadera razón de su estadía en Brujas.


Probablemente uno de los principales méritos de esta película sea el guión de McDonagh, plagado de personajes singulares y de cruces y coincidencias tan delirantes como impecables. Todo dentro de una puesta en escena que convierte a Brujas en un pequeño escenario, repleto de callecitas, bares y diversos recovecos, donde se hace posible que estos encuentros y desencuentros se tornen verosímiles y entrañables.

Pero además McDonagh ama a sus personajes. Los muestra con sus fortalezas y debilidades. Ray y Ken son asesinos. Matan por encargo y a sangre fría. Podrían ser malos, malísimos. Pero no lo son. Son personajes sensibles, con una carga emocional que nos conmueve. Son seres humanos, con un trabajo complicado. Ray es un niño atormentado por su error, quien trata de ahogar sus penas en bares y haciendo, sin proponérselo, amigos y enemigos. Ken es compasivo e intenta comprenderlo y ayudarlo. Disfruta de su estadía, pero también de la compañía de Ray. Su relación es peculiar y emotiva, pese a la deslenguada forma que tienen de expresarse. Casi una relación de padre e hijo.


Harry por su parte es el jefe y quien pone la cuota de locura en la película. Su aparición rompe la tranquilidad de Ray y Ken. Le basta un par de escenas, desaforado, malvado y peligroso, para darnos cuenta de su importancia en la película. Pero McDonagh se da tiempo para mostrar su otra cara. De repente, y luego de una intensa llamada telefónica, lo vemos con su familia. No es el mismo. Detrás de toda su maldad tiene un enorme sentido de la familia, pero también un particular código de la moral y de la ética, que es lo que finamente precipitará el glorioso final. Mención aparte a la extraordinaria música de Carter Burwell, la cual enfatiza la adecuada atmósfera creada por el director.

“Unas Vacaciones Diferentes” es una película a rescatar. Un lujo en nuestra cartelera. Intuyo que lamentablemente no estará mucho tiempo en nuestros cines, pero vale la pena buscarla y disfrutarla. Así el título en español no haga honor a la película.


Trailer de "In Bruges"


Entrevista a Carter Burwell sobre la música de "In Bruges".
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El Afiche de la Semana: Julie & Julia


Sensacional afiche de "Julie & Julia", la nueva película de Nora Ephron (escritora de "Cuando Harry Conoció a Sally" y directora de "Sinfonía de Amor" y "Tienes un E-Mail"), con la cual espera recuperar popularidad luego de algunos pasos en falso con películas "Hechizada" y "Lucky Numbers". Amy Adams se reencuentra con Meryl Streep luego de "La Duda". Adams es Julie Powell, una cocinera que se convierte en discípula de Julia Child, una respetada chef.





La película está basada en la novela "Julie & Julia: 365 Days, 524 Recipes, 1 Tiny Apartament Kitchen", escrita por la verdadera Julie Powell y narra sus experiencias como estudiante de Child. En un primer momento Powell escribía en su blog (http://juliepowell.blogspot.com/) todas sus experiencias, con tal éxito que luego se convirtió en un libro. Para muchos la película es una suerte de "El Diablo Se Viste a la Moda" en la cocina. Y puede ser, pero siempre es grato y sorprendente observar a la gran Meryl Streep. Además, la presencia de Adams es otro de los grandes atractivos de esta cinta que se estrena en agosto en Estados Unidos.



Foto 1: Poniéndole huevos: Afiche de Julie & Julia, la nueva película de Nora Ephron.

Foto 2: La Maestra: Meryl Streep en otro personaje a su medida. ¿Vendrá una nueva nominación al Oscar?

Foto 3: La Discípula: Una de las más talentosas actrices jóvenes, Amy Adams, en una escena de "Julie & Julia".

Foto 4: Blogger: Libro de Julie Powell, en el cual se basa el libro. Sus experiencias primero las publicó en su blog.
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Concierto de Fotos


Pese a que siempre me ha parecido alucinante ver el mundo a través de una cámara (por algo mi pasión al cine), hay algo a lo que siempre me he negado casi rotundamente: grabar o tomar fotos de un concierto. Entiendo que todos tienen derecho de hacerlo (pese a que en realidad está prohibido meter cámaras). Particularmente pienso que es una de las cosas que uno debe disfrutar en vivo y en directo y no a través de un monitorcito de celular.

Repito, todos tienen derecho de disfrutar a su manera un concierto. Sin embargo, me causa mucha intriga el ver a muchos fans observando las mejores partes de un concierto a través de su celular o de las pequeñas pantallitas de sus cámaras. Es como si prefirieran verlo por TV que en vivo y en directo. El limitado cuadro, no les permite ver todo el panorama y suelen perderse grandes momentos. O simplemente su concentración en el encuadre no les permite entrar en catarsis y entregarse a la música. ¿Qué hay que llevarse un recuerdo? Pues sí. Quizás tomarse una foto antes de empezar el show no estaría mal. Guardar la entrada, es algo que en algún momento he hecho (hasta ahora tengo la entrada del Secret World Tour de Peter Gabriel en Chile en 1993). El comprar un polo en el mismo concierto también es un buen recuerdo. ¿Pero grabar? ¿Inmortalizar el momento? Pues para eso está youtube y sus decenas de videos que dan cuenta del evento. Ya lo dijo Calamaro en Lima “Bienvenido a la convención de celulares”, o algo así.



Lo que sí me parece divertido e invalorable es el hecho de que el grabar hoy por hoy no es sólo una afición de los espectadores. Así que si alguien quiere tener un recuerdo de un concierto en particular sólo tiene que buscar bien y encontrar maravillas como el Diario de Tony Levin, impresionante bajista que estuvo en Lima como parte indispensable de la banda de Peter Gabriel. Un concierto que esperaba con ansias. Reencontrarme con el gran Peter Gabriel, era algo que pensé no ocurriría, luego de esa mítica noche de 1993 en Chile. Soy fanático de Gabriel y su performance fue simplemente extraordinario. Y Tony Levin lo revela en su diario. Allí muestra no sólo videos grabados en el Amazonas (luego de su concierto en Santiago, Peter Gabriel y su banda regresaron a Perú en su día libre para visitar Iquitos) si no también inolvidables momentos del tour, incluido Lima, grabados desde el mismísimo escenario.

Es más hay fotos en los que, pese a la multitud, uno puede reconocerse.
También videos, hay uno del público vitoreando a Gabriel. Otro extraordinario es la grabación de Sledgehammer desde una cámara colocada en el bajo de Levin. Es decir, grandes recuerdos grabados desde el escenario, que ratifican el hecho de que mejor que es ver un concierto con todos los sentidos puestos en el escenario y luego buscar recuerdos en internet. Les aseguro que habrá tiempo de bucear en internet y encontrar verdaderos recuerdos de esa noche.

Foto 1: BIKO: Peter Gabriel en uno de los grandes momentos de su concierto, levantando el brazo al son de la canción Biko. A la izquierda de rojo, este servidor lo sigue emocionado.

Video 1: Camarita manda: La cámara de Tony Levin colocada en su bajo, capta otro de los momentos inolvidables del concierto: Slegdehammer.
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SIN NOVEDAD EN EL FRENTE: Reflexiones sobre el Oscar 2009


Regreso al blog. Largo tiempo sin escribir. O más bien escribiendo tanto que no me daba tiempo de hacerlo en el blog. Pero bueno, la ocasión lo amerita. El Oscar 2009 es este domingo y aunque todo indica que nuevamente será una noche sin sorpresas, pues igual estaremos ahí, frente al televisor esperando los resultados.

En realidad, no hay muchas novedades. El mismo formato de películas nominadas. Dramas de época (El Lector), la sorpresa independiente (Slumdog Millionaire), la apuesta “seria” hollywoodense (El Curioso Caso de Benjamin Button), la exitosa obra de teatro llevada el cine (Frost / Nixon) y la ejemplar biografía (Milk). Un menú especial para el gusto de los académicos. Nada fuera de lo común.


En un año en que mucho se habla del desinterés de los televidentes por este premio, muchos pensaban que era buen momento para nominar una película adorada por el público y aclamada por la crítica. Pocas veces crítica y espectadores han coincidido de forma tan convincente, Batman, El Caballero Oscuro, se encuentra en la lista de las mejores películas de casi todos los críticos norteamericanos y la taquilla avala su tremendo suceso. Por unanimidad ha sido considerada no sólo la mejor película de súper héroes de la historia si no una de las mejores del año 2009. La Academia la ha nominada a 8 premios. Sin embargo, dejó de mencionarla como mejor película y mejor director, pese a que no son pocos quienes pensamos que lo merecía. Fue una jugada que muchos critican y que podría aumentar el desinterés. Batman no está nominado. Una gran oportunidad desaprovechada para acercar el Oscar a los televidentes. Pero aparentemente la Academia no está preparada para salir de su formato. ¿Una película de superhéroes nominada? Quizás sea mucho para los conservadores, o más bien avejentados académicos.


Eso sí, el premio a Heath Ledger es lo más esperado de la noche del domingo. Su prematuro deceso y su enorme trabajo como El Joker lo han convertido rápidamente en leyenda. Ha ganado casi todos los galardones existentes. Se lo merece. No habría razón para que el Oscar le sea esquivo. Sin embargo, habría que recordar que usualmente las sorpresas se originan en los rubros de actor secundario y actriz secundaria. Negarle el Oscar a Ledger sería antipático por parte de la Academia. Pero la Academia suele ser antipática. Por ahí muchos mencionan a Robert Downey Jr. como una remota posibilidad al premio a Mejor Actor Secundario. Vamos, es Iron Man. Además, está nominado por hacer de un actor obsesionado con el Oscar haciendo de un soldado afroamericano. Gran trabajo, aunque que creo que lo hecho por Ledger es de antología. Ahora pensemos un momento en el show: imaginen el rostro de Downey Jr. desencajado al arrebatarle el premio al adorado Heath. El público enmudecido, sin saber qué hacer. ¡Eso es televisión, señores!, diría Jack Donaghy, el inescrupuloso ejecutivo de televisión interpretado por Alec Baldwin en 30 Rock. Los gringos saben bien que la controversia vende. No me malinterpreten. Simplemente es una alucinación de un vil ejecutivo de televisión. Todos esperamos que Heath Ledger gane. Su actuación es simplemente soberbia. Los otros nominados Philip Seymour Hoffman (tiene un Oscar muy reciente) y Josh Brolin (muchos creen que tiene posibilidades, pero creo que en Milk hay quienes merecían más esta nominación) no tienen muchas posibilidades. Ojo que Michael Shannon podría ser la sorpresa bajo la manga de la Academia. Igual mi voto es para Heath Ledger.


En cuanto a actriz secundaria, pues se menciona a Penélope Cruz. Dos españoles consecutivos, quizás sea mucho para Hollywood. Además, Penelope es joven. Puede esperar ¿no? ¿Quién podría tener opción? Pues cualquiera. Marissa Tomei ganó el premio en la misma categoría por Mi Primo Vinny, uno de los mayores desaciertos que se recuerden en el Oscar. Incluso existe la leyenda de que el viejo Jack Palance se equivocó al momento de nombrar a la ganadora (las otras nominadas eran la peso pesados Judy Davis, Vanessa Redgrave, Miranda Richardson y Joan Plowright). Aunque Tomei ha demostrado lo buena actriz que es, creo que un Oscar es suficiente. A no ser que la Academia quiera reafirmar su decisión de años atrás y darle un segundo premio. Fríamente hablando, su actuación ben The Wrestler es magnífica. Más posibilidades tiene Viola Davis por Doubt. Su enfrentamiento histriónico con Meryl Streep saca chispas en la pantalla. Algo parecido sucede con Amy Adams, una gran actriz en pleno ascenso, cuyo nombre suena menos en las apuestas. La sorpresa podría ser Taraji P. Henson. Es el premio que necesita El Curioso Caso de Benjamin Button, que ahora que en el último tramo ha perdido algo de brillo. Aún así creo que Viola Davis será la ganadora.


La mejor actriz es otro premio prácticamente cantado. Al menos eso espero. Es la sexta nominación de Kate Winslet. No darle el premio por su tremendo trabajo (¡qué gran actriz!) sería un verdadero desplante. Claro que si este desplante lo hacen a costa de Meryl Streep, pues es probable que nadie reclame. Tanto Winslet en El Lector como Streep en La Duda están brillantes por lo que a nivel de actuación es difícil decidirse por una. Aún así espero que sea Kate Winslet la ganadora. Sorpresas: Dos. La Academia podría decidirse por la juventud, talento y belleza de Anne Hathaway en Rachel Getting Married o por la representante del cine independiente Melissa Leo en Frozen River. Menos posibilidades tiene Angelina Jolie, gran actriz, pero más estrella, lo que le quita puntos. Mi corazón está con Kate Winslet.


El premio a mejor actor es quizás la terna más complicada. Todos los candidatos son grandes actores. Es grato ver a los veteranos Frank Langella (Frost/ Nixon) y Richard Jenkins (El Visitante) entre los nominados. También a Brad Pitt, un gran actor que muchas veces no es tomado tan en serio. Sin embargo, son dos nombres los que destacan. En primer lugar Mickey Rourke y su espectacular regreso con El Luchador. Es el favorito de muchos y su retorno al primer plano ha llamado la atención. Sin embargo, tendrá que vérselas con otro chico malo: Sean Penn y su impresionante actuación en Milk. El problema es que mientras Rourke saca provecho de su propia personalidad rebelde, Penn interpreta a Harvey Milk con tal convicción que no se convierte en Milk, es Harvey Milk. Veremos si quien vence este duelo. Sin duda, mi voto es para Sean Penn.

En Mejor Película Animada, no tengo dudas de que Wall – E debería ser la ganadora. Es más, merecía ser nominada a Mejor Película. Una nueva joya de Pixar superior a Bolt y Kung Fu Panda, las otras dos candidatas. Eso sí, nada me haría más feliz que ver a Peter Gabriel recibir el Oscar a la mejor canción por Wall - E. La canción se titula Down To Earth y aunque no la escucharemos en la voz de Gabriel en la ceremonia (no estuvo de acuerdo con reducir a casi un minuto un tema que dura más de cinco), pues su triunfo sería un real acierto.


Mejor director y Mejor película son nominaciones que suelen definirse juntas. Al parecer esta vez no será la excepción. Slumdog Millionaire y Danny Boyle son la sensación de los premios. Todo debería estar listo para que ganen el premio. ¿Lo merecen? Pues me quedo con Milk y el gran trabajo de Gus Van Sant. Sin embargo, prefiero Slumdog Millionaire sobre la otra favorita: El Curioso Caso de Benjamin Button, cinta que me resulta correcta, aunque la siento con el síndrome Oscar. Es decir, una película que el estudio intenta dirigir hacia el gusto de la Academia (noten algunas similitudes con Forrest Gump, otra película escrita por Eric Roth). De hecho se dice que su director David Fincher no estuvo de acuerdo con la edición final. De no mediar sorpresas, Slumdog Millionaire debería ser la ganadora.

A esperar entonces el domingo y ver si todo sigue su cauce normal o si el tío Oscar nos entrega alguna sorpresa.

FOTO 1: UN OSCAR SIN SORPRESAS. LA INCLUSIÓN DE THE DARK KNIGHT EN CATEGORÍAS PRINCIPALES PUDO ANIMAR MÁS LA CEREMONIA.

FOTO 2 Y 3: ¿SE LLEVARÁ EL OSCAR HEATH LEDGER? UN PREMIO MERECIDO POR UNA SOBERBIA ACTUACIÓN.

FOTO 4: EL ELENCO DE LA DUDA EN PLENO. TODOS ESTÁN NOMINADOS. DE IZQUIERDA A DERECHA: VIOLA DAVIS, AMY ADAMS, MERYL STREEP Y PHILIP SEYMOUR HOFFMAN.

FOTO 5: LA GRAN KATE WINSLET, FAVORITA DE LA CASA, EN EL LECTOR.

FOTO 6: SEAN PENN COMO HARVEY MILK. OTRO SOBERBIO TRABAJO DEL TALENTOSO ACTOR.

FOTO 7: WALL - E DEBERÍA LLEVARSE LOS HONORES COMO CINTA DE ANIMACIÓN Y DARLE A PETER GABRIEL SU PRIMER OSCAR POR LA CANCIÓN PRINCIPAL.

FOTO 8: LA GRAN FAVORITA: SLUMDOG MILLIONAIRE. BOLLYWOOD CELEBRA.
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"Para mi, el cine son cuatrocientas butacas que llenar". (Alfred Hitchcock)

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